¿Qué es una plaga? Esta pregunta parece fácil de contestar. Solemos considerar una plaga estos insectos, roedores, aves y otros seres desagradables que nos molestan. ¿Pero en qué momento la ANECPLA declara que se trata de una plaga? ¿Es nuestro bienestar el criterio para decidir que un insecto es o no una plaga?

Es interesante notar que de las diez plagas que caen sobre Egipto en la Biblia, tres tienen que ver con insectos: la tercera una plaga de mosquitos, la cuarta una plaga de tábanos, y la octava una terrible plaga de langostas. Desde la Antigüedad, las plagas de insectos se consideran uno de los peores castigos divinos. Vectores de enfermedades, ponen en peligro la vida de los humanos y animales, y convierten cualquier lugar en un entorno hostil.

Hoy en día, los insectos siguen afectando nuestra calidad de vida y pueden llegar a ser una amenaza. Los mosquitos son vectores de enfermedades graves, como la dengue, la malaria, la fiebre amarilla… Las cucarachas dejan excrementos que contienen bacterias que favorecen enfermedades pulmonares. Un estudio reciente también ha puesto en evidencia la relación entre la plaga de palomas en las ciudades y el aumento del asma infantil. Los roedores y en particular las ratas son transmisores de enfermedades tanto a través del contacto como de las mordeduras. Podríamos dar más ejemplos, pero es importante remarcar la relación directa entre las plagas de insectos, roedores y aves, y los efectos negativos sobre nuestra salud.

Además, las plagas afectan negativamente nuestra calidad de vida, invadiendo nuestro hogar o negocio y causando estrés y depresión. Quien ha padecido una plaga de cucarachas en su casa conoce muy bien el miedo y el asco de ver salir estos insectos en su cocina o baño. La persona afectada por una plaga de cucarachas, chinches, roedores, etc., suele tener un sentimiento de injusticia muy grande: ¿tengo la casa muy limpia, entonces porque me ha tocado a mí esta plaga?

Esta reflexión sobre la dimensión psicológica de la plaga nos lleva a replantear la pregunta inicial: ¿Qué es una plaga? ¿Dos cucarachas en mi cocina se consideran una plaga? ¿O hace falta que sean más de diez, veinte?

En realidad, la noción de plaga depende del nivel de tolerancia de cada uno frente a la presencia de insectos, roedores o aves en su entorno. Una persona puede considerar que tres cucarachas son una plaga insoportable, y otra ver normal la aparición de una cucaracha de vez en cuando en una ciudad de clima mediterráneo. Las palomas pueden estar consideradas una plaga en una ciudad como Barcelona, por su presencia excesiva y las enfermedades que transmiten, y no ser consideradas una plaga en otro sitio. Finalmente, determinados insectos, roedores o reptiles están declarados plagas en Barcelona, en general por su proliferación excesiva y el peligro que representan para la salud.

Así, es importante entender que la noción de plaga tiene un componente objetivo (proliferación excesiva, peligro para la salud) y un componente subjetivo (nuestro nivel de tolerancia frente a estos insectos, roedores, aves…). Tomando en cuenta estos criterios, podemos decir que hoy en día las cucarachas, las chinches, los mosquitos, las hormigas, las carcomas y termitas, los ratones, las ratas y las palomas se consideran las plagas más importantes y nefastas en Barcelona y en otras ciudades.

La Paloma
La paloma es en la actualidad un auténtico problema en las ciudades donde se las considera ratas voladoras en poblaciones incontroladas y llegan a ser una plaga. Hacen uso de la disposición arquitectónica de los edificios para anidar, cuanto más alto mejor pues les permite tener un amplio radio de visión.

Palomas

Sus defecaciones corrosivas (por poseer ácido úrico) causan grandes daños estéticos en el paisaje urbanístico de las grandes ciudades provocando oxidaciones sobretodo en materiales pétreos y metálicos, obstruyen canaletas, desagües y contaminan los tanques de agua. En zonas rurales dañan las cosechas.

 

Costumbres, alimentación
Paloma

La paloma siempre vuelve al lugar donde nació hecho que hace que en tiempos pasados se las adiestrara para utilizarla como palomas mensajeras. Son aves sedentarias y residentes. La falta de depredadores, las sobras de comida y entorno favorable para su reproducción hace que sea idóneo el vivir en las urbes.

Realizan los nidos con el uso de cualquier material como ramitas, excrementos, alambres. Su alimentación se basa en restos de comida que encuentra a su alcance y en zonas rurales de grano. Una paloma adulta consume alrededor de medio kilo de comida a la semana. Para facilitar su digestión ingiere con el alimento granos de arena o grava que le ayudan a triturar el alimento. Las crías se alimentan por una sustancia blanquecina regurgitada por sus padres.

Tienen dependencia del agua. de hecho una paloma adulta puede subsistir sin perder la salud durante varios días sin alimentos sólidos, pero precisan de agua todos los días.

 

Reproducción

Reconocen a un miembro del otro sexo como pareja estable (son monógamas). El apareamiento puede ocurrir en cualquier época del año, pero en primavera y otoño se reproducen con especial intensidad. En ciudad, al encontrar mejores condiciones de anidamientos y de no tener depredadores, se reproducen de forma estable todo el año. La hembra pone 1 ó 2 huevos a los 12 días. A los 4-6 días las crías abandonan el nido. En estado salvaje llegan a vivir hasta 15 años o más. Sin embargo en el ámbito urbano raramente superan los 5 años.

 

Enfermedades
Desde el punto de vista sanitario, las aves pueden ser portadoras de organismos patógenos y pueden transmitir enfermedades tales como histoplasmosis, ornitosis, salmonelosis y criptococosis. Son, además, hospederos de varios ectoparásitos: Cimex columbarius (chinche del nido de la paloma), Argas relexus (garrapata de paloma), Pseudolynchia canariensis (mosca de la paloma), pulgas, ácaros, arácnidos, etc.

 

 

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